lunes, 14 de febrero de 2011

Entrada 6

       ¡Buenos días, mundo!

       Una espesa niebla cubre por completo la localidad. Poco antes de entrar en la cafetería de César vislumbro entre nubes, como aparecida en una película de Drácula, la corpulenta figura de Paco, que se acerca. Entro en la cafetería sin esperarle.

       —¡Buenos días! Ya veo la figura de Paco que se acerca —digo dirigiéndome a César quien inmediatamente se pone a hurgar en la máquina de café que empieza a “chuflar” como las antiguas locomotoras, de forma ensordecedora.

       Paco entra y, a pesar de tener disponible su sitio favorito, se acomoda en una banqueta junto a mí, en la barra. Comienza a hojear el periódico que tenía más a mano.

       —Hoy no quieres prensa deportiva y eliges prensa “ordinaria” —le comento intrigado.
       —Sí, es que hoy me encuentro… relajado —comienza a hojear rápidamente el periódico —, y eso que no pongo mucho interés.
       —La mayoría de las noticias… catástofres o mentiras —le digo.
       —De hecho hay veces que rellenan con algunas noticias que yo creo que se inventaron hace tiempo y no publicaron en su momento —afirma Paco.
       —Tú, hoy, no sabes que publicar o estás aburrido y te sobra tiempo y,  te inventas una noticia, o escribes lo que se te ocurra sobre algún lugar recóndito y lo archivas, que ya lo utilizarás cuando necesites rellenar. Podríamos publicar sobre noticias totalmente inventadas y, a lo mejor, acertábamos en un 80% —afirmo. 
       —¡Claro que sí! —comenta Paco— con tener un par de “coordenadas” muy claras, escribes una noticia sobre… el Yemen… —dice “a voleo”. Hubo un famoso periodista, natural de esta zona, que de corresponsal en Israel durante la guerra de los seis días, se dice que escribió todas las crónicas sin salir de la habitación del hotel, rodeado de mujeres. ¡Y eso que era bajito y feo! —añade con expresión divertida.
       —¡Para noticia ésta! —dice César mostrando la portada del periódico “La Gaceta” (periódico poco popular pero del que César dispone en atención a dos o tres personajes de la localidad)—. “Los etarras en Venezuela tienen un empleo fijo, elevados sueldos y se jubilarán a los 60 años”. ¡Hay que ver cómo les gusta “chinchar”!
       —¡Qué jodíos! —exclamo riendo—. Los nuestros se van a picar y a convocar huelga o manifestación por agravio comparativo. Además, si los de Venezuela tienen altos sueldos se reproducen fácilmente, según el Ministro de Trabajo, y los de aquí que “no se comen un rosco”  —añado recordando el comentario del Ministro de la semana pasada.

       Son las 8:07 y Paco ya se ha despedido de forma un tanto apresurada. Yo abrocho abrigo, enfundo mitones y procedo a hacer lo mismo.

       Camino del trabajo Radio Nacional no para de sacar noticias sobre “más de lo mismo”. Estamos en plena campaña electoral y “la campaña” de los partidos principales son críticas a sus opositores. Zapatero critica que toda la campaña del Partido Popular se resume en “la culpa es de Zapatero”. Pero, ¿y él? ¿Acaso no hace lo mismo? Atrás quedan los tiempos en las que los partidos hacían campaña defendiendo sus propias ideas, programas o intenciones. “Puedo prometer y prometo…”, recuerdo mientras conduzco entre intermitentes bancos de muy espesa niebla

jueves, 10 de febrero de 2011

Entrada 5


       ¡Buenos días, mundo!

       La cafetería de César se encuentra más animada. Más de media docena de personas desayunan dispersas por la barra, y media docena está sentada alrededor de mesas. Paco está hoy en un extremo de la barra, fiel a su periódico deportivo, y Jose, casi en el otro extremo toma su café charlando con dos guardias civiles muy jóvenes (creo que del Grupo de Montaña) sobre carreras deportivas. No me queda más hueco que el extremo opuesto a donde se encuentra Paco, casi dentro del pasillo que lleva a los baños. Jose paga mi café inmediatamente y yo deposito 1 euro en el mostrador para el café de Geli que llegará unos minutos mas tarde. Tan solo cruzo un “muy enfrascado en la lectura te veo hoy” con Paco, de extremo a extremo de la barra haciendo que todos los que se encuentran a través de ella se vuelvan a mirarme. Entonces, escucho sin demasiada atención las explicaciones que da Jose sobre los eventos deportivos que describe a sus acompañantes. En la televisión, el Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, sale hablando sobre como la no subida de salarios y las pensiones afectan a la estabilidad económica del país en este momento. Cuando ya creo que hoy va a ser un día sin nada interesante para escribir una entrada en el blog ¡zas! surge la frase del día en televisión...

       —“… los salarios sirven para vivir... y para reproducirse…” —dice Valeriano Gómez en unas imágenes del telediario que parecen ser tomadas del programa 59 segundos del día anterior.
       —¡Toma ya! ¡César! —digo dirigiéndome a él—. El Ministro de Trabajo dice que el salario sirve para vivir y reproducirse. ¡Ya decía yo que a determinada edad si quieres “comerte algo” tienes que tirar de cartera! —añado entre risas.

       Geli que acaba de entrar no da crédito a lo que estoy diciendo poniendo unos ojos abiertos, desorbitados.

       —Por eso debe ser que el número de "reproducciones" es mayor a primeros de mes – comenta César sonriendo.
       —Yo voy a pedir que incluyan esta frase como contenido en los libros de texto de Primaria para el área de Conocimiento del Medio.
       —Yo creo que se refieren a que los salarios son necesarios para poder quitarte algo de vez en cuando y ¡joderte! —dice César con sonrisa de satisfacción por lo ingenioso del comentario. “!Brillante, César! ¡Bravo!”

       Son ya las 8:09 y comienzo a abrocharme abrigo y enfundarme mitones mientras Geli, con todo cariño, se afana en colocarme correctamente el cuello de la chaqueta que llevo puesta.

       —Mmmm… pareces mi asistenta personal —le digo con un guiño.
       —¡Lo que parezco es tu madre! —replica—.  ¡Hay que joderse!
       —Solo si tienes un buen salario, cariño —respondo.
       El día vuelve a aparecer muy claro y la combinación de nubes dispersas en el Este vuelven a componer un espectacular amanecer en la conducción de camino a mi centro de trabajo. Durante el viaje me encuentro una, dos, tres y cuatro patrullas de la Guardia Civil al borde de la carretera, en distintos puntos del recorrido, y en aparente inactividad a estas horas. “Hoy tienen algo. Tal vez vayan a montar control de drogas o antiterrorista. Por si acaso tengo que acordarme de moderar la velocidad cuando vuelva…”  
  

       Siguiendo las indicaciones del Ministro de Trabajo ya no sirven esas camisetas que se venden por ahí:


       con este nuevo modelo seguro que triunfaremos los Viernes por la noche:


miércoles, 9 de febrero de 2011

Entrada 4


       ¡Buenos días, mundo!

       Los miércoles César libra de madrugar así que abre la cafetería Bea y los comentarios críticos sobre el diario acontecer de nuestros días se reducen. Cuatro paisanos desayunan en silencio dispersos por la cafetería.
       —¿Cafetín, Julio? —pregunta Bea
       —Sí, por favor

       Pago el euro correspondiente y empiezo a remover mi café también en silencio. “A veces se agradece”. Bea tampoco me tiene puesto en el televisor el habitual telediario matinal de tve1 al que estoy acostumbrado sino que observo un canal t5 HDD. “¿Alta definición para telecinco?”. En esos momentos Josto Maffeo lee los titulares de los periódicos. Comienzo a tomar mi café sin prestarle excesiva atención…
       —… un nuevo frente… —escucho del televisor “!vaya! otra vez mal tiempo para el fin de semana!— … político… —añaden a continuación.
       —¡Ufff! ¡Menos mal! —exclamo—. Creí que al oir “un nuevo frente” en las noticias es que se nos estropeaba el tiempo para el fin de semana. Y resulta… ¡que el frente es político! —digo esto dirigiéndome a Bea, quien sonríe divertida— ¿tú que prefieres que llegue, un frente político o un frente climático? Porque si te digo la verdad, yo lo prefiero político, estamos tan acostumbrados que, tal vez, nos afecta menos que uno climático.
       —no sé —responde—, pero tarde o temprano tiene que llegar una borrasca con la cantidad de días buenos que llevamos.
       —el anticiclón instalado en el centro del país, que no se quiere marchar. Pero, a cambio, nos deja unos cielos rasos por las noches que hace que caigan unas heladas tremendas; mueres de frío de madrugada y la temperatura sube hasta los 17 o 18 grados al mediodía.

       Aprovechando la coyuntura un “desayunante” a mi lado, trabajador de la construcción, aprovecha para explicarnos los cambios extremos de temperatura que sufre en su centro de trabajo. Son las 8:06. Para compensar el retraso de ayer decido marchar antes de tiempo. El día vuelve a ser despejado pero no heló gracias a un suave viento del sur consecuencia de la posición exacta del anticiclón. La distribución de las nubes medias y altas hace que el camino en coche a mi Centro de trabajo sea un espectáculo visual de colores y contrastes.

Josto Maf­feo, ca­ba­lle­ro ita­liano cuya labor es co­men­tar los ti­tu­la­res de la por­ta­da de los pe­rió­di­cos en voz alta. Sí, exac­ta­men­te lo mismo que hace ese pe­sa­do de la ofi­ci­na al que todo el mundo odia, pero co­bran­do. El tío llega pron­ti­to, se lee un par de pe­rió­di­cos con su zu­mi­to de na­ran­ja y su crois­sant a la plan­cha, mira la por­ta­da de los demás, nos lee los ti­tu­la­res a los es­pec­ta­do­res un par de veces y se va a casa como un cam­peón. Conocido y envidiado por todos, comentar que fue novio de ju­ven­tud de Sonia Gand­hi, tuvo un moco col­gan­do de la nariz du­ran­te todo un pro­gra­ma, y po­see una flipante página web, punto de encuentro para los asiduos al Sahara y el off-road. La página se llama Tanezrouft, que en saharaui significa 'allí donde no hay nada'. Entre el sistema GPS y la sátira, Josto Maffeo trata de orientarse, buscando, quizá, que quienes le lean busquen también el camino del desierto.


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martes, 8 de febrero de 2011

Entrada 3




       ¡ Buenos días, mundo!

       —¡Buenos días! —la cafetería tiene hoy algo más de animación lo que significa que 4 o 5 personas se encuentran desayunando dispersas por ella y una mujer se encuentra afanosamente concentrada frente a la máquina de tabaco.
       —Buenos días —César canturrea detrás de la barra. Hoy tiene todo el trabajo hecho. Cuidadosamente alineados en bandejas hay 24 pinchos de diferentes contenidos en el mostrador—. ¿Hoy, viene Geli?
       —Sí viene, sí —respondo depositando 2 euros en la barra. Hoy es Martes y me toca pagar mi café y el de Geli, mi pareja, que tardará unos minutos en aparecer.
       —15 segundos para que aparezca Paco —dice César. Por el reloj de tve1 son las 8:02. Algunos segundos más de 15 y Paco cruza la puerta. Hoy se sitúa a mi lado en la barra pues “su sitio” está ocupado. Inmediatamente agarra y comienza a ojear, sin pararse a leer, el periódico deportivo.
       —Ya te ponía “retraso” como hacemos en el Cole —le digo. Por toda respuesta mira el reloj y pone una expresión de despreocupación.
       —Yo preparo los dos cafés al mismo tiempo, el tuyo y el de Julio —dice César.
       —¡Ah! Pues… ¡a mí no me lo sirvas frío! —salta Paco—, pero tampoco tibio. Nada de tibiezas. O es “ji” o es “ja” pero nada de “jija”
       —Espera que te eche algo mas de leche, que a ti te gusta clarito. Tú, cuando lo pidas por ahí, tienes que decir un café “en la nube”
       “En la nube…” “como los discos duros virtuales” pienso. “Esto de los cafés es como la Informática…”
       —Esto de los cafés es como lo de las selecciones de fútbol —me asombro de que yo estaba haciendo una comparación absurda en mi mente cuando Paco salta con otra. Y comienza a explicarme la dichosa comparación, que, por cierto, no entiendo; inclusive pone algún ejemplo, algo así como que el Tenerife es como un café con leche…
       —Cuando estuve en Canarias tampoco hubo manera de que atinaran con mi café —enlaza Paco con su ejemplo del Tenerife—. O tomo café-café, solo, o lo quiero muy claro. En La Palma, cuando por fin creí me iban a poner el café a mi medida,  van y me sirven un café con leche en un vaso de cubata, ¡y con el fondo lleno de leche condensada! Un barraquillo lo llaman. Me dije ¡apaga y vámonos!
       —Como seas de esos que quieren el café de un modo muy especial es más difícil que atinen contigo que con solucionar, el Gobierno, el asunto de los Planes de Pensiones —digo—. Que ya me da la sensación de que llevan hablándonos toda la vida de ello por la tele. Cansan…
       —Y eso que hoy me parece que todavía no han hablado de ello —añado señalando hacia el televisor—. Y me parece que Rubalcaba tampoco ha salido —César y yo creamos la teoría (¿de la conspiración?), desde antes de Navidad, de que dado que Alfredo Pérez-Rubalcaba estaba saliendo todos los días unos segundos en el telediario matinal, tratase el asunto del que se tratase, y que esos segundos de aparición parecía que iban en aumento progresivo hasta llegar el punto de bromear con que el telediario tenía 4 secciones: noticias, el tiempo, deportes y Rubalcaba, eso tenía que significar un mensaje oculto, mediático, del PSOE por el cual querían darnos a entender que estaban presentados al futuro “sucesor” a la Presidencia del Gobierno. De esta manera, incluyendo su imagen de manera subliminal en la mente de los televidentes la campaña sería mucho más fácil.
       —¡Como que no! —exclama César—. Ya estuvo antes en pantalla —un segundo más y mientras miro al televisor veo la figura de Rubalcaba, en no sé cuál noticia, rodeado de políticos entre los que se encuentra Zapatero.
       —Sí, pero mira —añado—, Rubalcaba aparece en segundo plano y Zapatero es el protagonista. Ya no nos lo están vendiendo.
       —Lo que ahora no paran de decirnos —dice César—, es que si Batasuna es bueno. Que es bueeeeeno. Bueeeeenoooo, vale —en el mismo tono en el que se le diría a un niño pequeño—, ¡que  nos lo creeeeemooos! Andaaaaa…, dadles un pequeño Ayuntamiento…
       —Bueno, me marcho que veo que os estáis poniendo muy… políticos… —dice Paco con expresión severa pero irónica —y no quiero hacer comentarios porque como hable… —añade dibujando una expresión en el rostro que parece dar a entender que si él habla ¡tiembla España!
       —¿Muy políticos? —responde César—. ¡Todo lo contrario!

       Paco levanta la mano lentamente, recordándome fugazmente a un Papa, en el papamóvil, saludando a la multitud, y su intensidad de la mirada da a entender que su “procesador mental” está trabajando —¿Te traje… un certificado? —unos segundos de vacilación—. ¡Sí! ¡Sí! ¡Un momento, que voy por él! —y sale ágilmente, pero sin correr, hacia la Oficina de Correos donde trabaja.
       —¡Vamos, Paco! ¡A estas horas de la mañana me vas a dar un certificado! No los quiero ni en pintura, cada vez que veo un papelito blanco y amarillo de Correos en mi buzón se me revuelven las tripas, no traen o no suelen traer nada bueno… —explico mirando a César. Mientras digo esto Geli traspasa la puerta del local
       —¿Qué ocurre? —me pregunta.
       —Paco, que se ha empeñado en darme un certificado ahora. Y yo no lo quiero. Si se pudiera firmar para no recibir ninguno lo haría; aunque me perdiera alguno semi-bueno entre todos ellos. ¡Y encima me va a hacer llegar tarde! —el reloj de tve ya marca las 8:09 lo que se suma al retortijón que ya recorre mi estómago pensando en el certificado, aumentándolo en intensidad.
       —¡Falsa alarma! —exclama Paco cruzando la puerta, unos 30 segundos después— ¡no es para ti! Es… ¡paraaaa… Geli! —mientras lo dice describe un arco con el brazo y apunta a Geli con el dedo de la misma forma característica que hacía Joaquín Pratt en el aquél concurso de la tele, “El precio justo”
       —Vale —digo sonriendo y disimulando ante Geli cierto alivio por mi parte—. Me tengo que quedar para saber de que se trata de todas formas —añado con sincera preocupación mirando a Geli; ella no se muestra tan afectada; es, sin duda, mucho más tranquila que yo para encajar cualquier cosa, sea lo que sea.
       —Pero me lo tienes que firmar, Geli —añade Paco.
       —Claro —responde ella mientras yo pienso “mas tiempo…” a pesar de saber que estábamos preparados para ello pues ya le había pedido, en el intervalo de ausencia de Paco, un bolígrafo a César.
       —Mientras yo lo firmo, tú miras a ver de que se trata —dice Geli dirigiéndose a mí.

       El susodicho certificado se deposita en mis manos. Lleva remite de la Consejería de Educación para la que trabaja Geli. Tras romper el resto de las tiras del acuse de recibo y abrir el sobre, me encuentro un montón de páginas de “antecedentes de hecho” y otras de “fundamentos de derecho” (riman) para llegar a una resolución de apenas 6 líneas que dice algo así como “se desestima la solicitud realizada por el Colectivo…” sin aclarar cuál es la solicitud, cosa que me lleva descubrir, leyendo entre líneas todo el papeleo anterior, unos segundos preciosos. En definitiva, no se trata de algo excesivamente importante, desestimación de un complemento salarial que pedía el colectivo de trabajadores, así que devuelvo los papeles a las manos de su propietaria y me despedido apresuradamente. “¡Puñetera Administración! Gastan un montón de papel en redactar fundamentos, antecedentes, Leyes y Reales Decretos en los que se basa una resolución de apenas media docena de líneas que encima… ¡no dice nada! ¡lo tienes que medio-adivinar!”

       —Bueno, señores y señora, me despido —el reloj ya marca las 8:11 y un estremecimiento recorre mi cuerpo.

       Mientras cruzo la puerta acompañado por Paco, éste comenta divertido —¡A estas horas y ya me he quitado de un cliente! ¡Es que soy la ostia!
       —Claro que sí, Paco. ¡Que siga siendo buen día! —exclamo dirigiéndome ya con cierta presura hacia donde tengo estacionado mi coche.

       P.D.: Para quien le interese, vean el enlace en este mismo blog: “Tipos de café”

  
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lunes, 7 de febrero de 2011

Entrada 2

       ¡Buenos días, mundo!

       —¡Buenos días! —la cafetería de César se encuentra hoy prácticamente vacía. Paco enfrascado en la lectura de su diario deportivo apenas levanta la cabeza para saludar. Hoy tiene su sitio preferido, en la mesa situada cerca de la puerta. Su café ya va por la mitad; “hoy madrugó mucho”. César, a pesar de lo vacío de la cafetería, se encuentra muy ocupado preparando “pinchos” y bocadillos para los cafés del mediodía. “Hoy, no madrugó”

       Por la televisión anuncian nuevas revueltas en Egipto, Túnez (¿otra vez?) y Argelia.

       —Esto que es —digo—, ¿un virus que se extiende?
       —Pero no llega arriba —responde César brevemente; sigue muy atareado.
       —En el momento que le toque a Marruecos, ¡algo nos llegará!
       —¡Lo que necesitábamos era otro Pelayo que echara a toda esa gente para su país! —el improcedente comentario lo hace un “paisano” situado en el rincón de la barra. Me abstengo de responder por no entrar en conversación; “¿de verdad hay gente que cree que los problemas importantes con el mundo árabe son los inmigrantes que residen en nuestro país?...

       —Fin de semana trágico en las carreteras españolas con 23 muertos en accidentes de tráfico —escucho por el televisor. Sorprendido compruebo que la cadena que estoy mirando es la misma que veía durante mi desayuno, tve1, “17 muertos por accidente de tráfico en las carreteras” habían dicho a las 7:10. “¿Había muertos no contabilizados?

       Paco ya se ha despedido de forma rápida para ir a su trabajo y yo procedo a hacer lo mismo. Son las 8:08; “hoy la cosa va bien”.

       Una sensación de inusual claridad me sorprende al salir. Hoy el día está completamente despejado, sin las intensas nieblas de días anteriores, y, es por ello que, por vez primera desde que va avanzando el invierno, noto el adelanto del amanecer; las madrugadas anteriores a estas horas la noche era tristemente oscura debido a lo cerrado del cielo. En contrapartida, el cielo raso de la noche ha provocado heladas y los parabrisas de los coches se encuentran blancos; además el frío es más intenso de lo que pronosticaron Ana de Roque y Ana Belén Roy, las mujeres del tiempo. “Estas chicas cada día se parecen más. ¿Andarán “picadas” la una con la otra?”…

       Mientras conduzco al Centro de trabajo oigo por Radio Nacional. “Fin de semana trágico en las carreteras españolas con 19 muertos en accidente de tráfico” – “Hoy las cifras no son estables” —pienso— “¿Ocurrirá lo mismo con las cuentas del país?”…
Gary Moore, muerto con 57 años en un hotel de Estepona… Eso sí que es una noticia triste… Su voz y su guitarra me acompañaron muchas veces en mis viajes.

       * Las mujeres del tiempo en tve1:





Para mí, que la veterana Ana de Roque se ha “picado” con la “estilizada” Ana Belén Roy.  

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viernes, 4 de febrero de 2011

Entrada 1

       ¡Buenos días, mundo!

       Las mañanas en las que es previsible que la temperatura baje mucho o hiele, dejo el coche en el garaje donde guardo "La Niña", mi moto. Como antes de ir a tomar el café tengo que realizar las rutinas de sacarlo del garaje, abriendo y cerrando el portón, acercarlo a la cafetería, aparcarlo y caminar hasta ella desde donde pueda dejarlo aparcado, que últimamente no es demasiado cerca, llego con algo de retraso. Hoy además tocaba afeitado entre las rutinas del desayuno y aseo, así que cuando salgo del coche mi reloj, sincronizado con el del telediario de tve, ya marca las 8:01 lo que hace que sienta un fugaz escalofrío de malestar. “Definitivamente soy algo mas que un poco autista”. Por la calle veo la figura, no sé si encogida por la mezcla de intenso frío y humedad de hoy o, tal vez, adormilada de Jose, profesor de Educación Física del Instituto. Me uno a su caminar hacia la cafetería de César donde entramos juntos.

       —Ya decía César que “el de las ocho” tenía que estar al caer —exclama Paco cuando me ve entrar. Hoy se encuentra sentado en una banqueta en el extremo de la barra hojeando con aire distraído el periódico deportivo. Nunca quiere hojear otro periódico pues “no se cree nada” de lo que puedan contarle.

       Dos cafés que nos pone César a la esquina de la barra. El mío ya lo tenía preparado. Hoy me toca invitar a Jose así que pongo 10 euros encima de la mesa y espero el cambio para sacar tabaco. Por la televisión oigo las palabras “en calma”; en principio creo que se refieren al tiempo.

       —Viernes y en calma. Ya era hora, que todo está muy revuelto últimamente. Supongo que se refieren a Egipto. Ese Mubarak hay que ver lo aferrado que está a su sillón de poder.
       —A ese no le echan —dice Jose—, ese está muy respaldado.
       Mientras echo monedas en la máquina de tabaco, César no puede evitar el comentario.
       —Creo que la Merkel ha puesto deberes a Zapatero hasta finales de Marzo. ¿Cómo es esto entonces Julio? ¿Es que está haciendo dos cursos en uno o qué? Parece que se marcha muy contenta.
       —Será porque se lleva o quiere llevarse a no sé cuantos cientos o miles de españoles con ella, pa’ Alemania —le digo.
       —Esto es como en la época de nuestros abuelos, emigrando a Alemania —dice César—. Estamos volviendo a tiempos atrás.
       —Mira si será que la posibilidad de emigrar para “hacer las Américas” vuelve a ser una buena posibilidad —le digo sonriendo. César y yo ya habíamos bromeado sobre la idea de poner 6.000 euros cada uno y marchar juntos al Caribe donde pondríamos un chiringuito que trabajarían dos mulatas; nosotros a vivir, tomar caipiriñas, comer marisco, y pasar de vez en cuando por el chiringuito a cobrar beneficios—. En los países sudamericanos, ahora llamados “en vías de desarrollo” es ahora mismo donde se puede vivir “como Dios” —cuando bromeábamos sobre el tema yo era partidario de Santo Domingo, César de Brasil.
       —¡Cuba! —exclama Paco—. Tendría que estar algo reestructurado, pero ¡Cuba!!. Anda que no hay gente de por aquí con antepasados que hicieron dinero en Cuba para salir adelante. Yo estoy aquí gracias a Cuba. Mi bisabuelo emigró allí gracias a lo cual hizo unas “perrillas” que le sirvieron para volver, casarse con la hija de un terrateniente y tener una posición acomodada para tener una familia, entre la cual estaba uno de sus hijos que era mi abuelo. Así que yo estoy aquí gracias a Cuba.
       —Entonces...¡tú estás aquí de puñetera casualidad! —le responde César sonriendo.
       —Bueno, pues entonces cuando Paco nos reorganice Cuba, ¡nos vale Cuba, César!. —comento mientras me abrocho forro polar negro y enfundo mitones negros. Son ya las 8:09 y aún no me he despedido para ir a trabajar—. Reiniciamos la época de emigración española a Sudamérica de hace 50 años.
       —Y nosotros somos la avanzadilla —dice César.
       —¡Hecho! Mientras tanto… ¡buen día! —son las 8.10 así que ya estoy cruzando la puerta mientras digo esto.
       —¡Buen día, Julio! ¡Hasta luego!

       Mientras conduzco el coche en dirección al Centro de trabajo oigo por la radio como, en Egipto, los opositores de Mubarak preparan una manifestación mientras militares en tanques recorren la capital en actitud ciertamente violenta. Un miembro “artillero” de los manifestantes prepara un arsenal de piedras en previsión de posibles enfrentamientos. “¿Piedras en lugar de balas?” “Definitivamente puede ser que estemos volviendo atrás en el tiempo”…

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PRÓLOGO

          La idea surgió hace tiempo. Todas las mañanas, antes de incorporarme a mi centro de trabajo, paro a tomar café en una conocida cafetería de mi localidad. Soy muy estricto en mis rutinas, casi diría que de una rigurosidad en algo cercano al espectro autista: me levanto a las 7:00, paso por el baño, doy el agua caliente, me preparo el desayuno a las 7:10, desayuno viendo las noticias hasta las 7:25, hora en la que paso al aseo y vestido en el baño hasta las 7:45, recojo los materiales para el trabajo y me fumo un cigarro tranquilamente con el abrigo puesto para salir de casa a las 7:55 (7:50 si tengo que coger el coche antes), me dirijo a la cafetería y tomo un café de 8:00 a 8:08, hora en la que salgo para arrancar el coche y dejarlo calentar un par de minutos para, definitivamente, ponerlo en movimiento a las 8:17. Llego a la localidad donde trabajo a las 8:37 para traspasar la puerta del Centro a las 8:40.

          Así pues, disfruto de ocho minutos de café en la cafetería de mi amigo César, donde durante ese tiempo coincidimos mas o menos los mismos personajes matutinos quienes comentamos, con cierta ironía, el diario acontecer de nuestros días según nos muestre, o no, el telediario emitido a través del televisor de César. En cierta forma "arreglamos el mundo" de ocho a ocho y ocho, de forma personal, llana, irónica, divertida, crítica y desinteresada. Esa forma de comentar diariamente el mundo de la gente trabajadora de un pueblo es algo de lo que merece la pena dejar constancia como la forma característica de pensar y, en definitiva, de vivir del día a día de nuestra población.

          Aunque daré los nombres reales de los protagonistas que aparezcan en el diario no tengo la intención, en principio, de comunicar a ninguno la idea de publicar el presente blog a fin de que ninguno de ellos se sienta influenciado en su actitud y comentarios, y así el blog sea algo real y tenga sentido. Por ello es, también, que intentaré evitar mencionar el nombre de la población en la que vivo así como de la cafetería donde transcurren los hechos. Algún día, inevitablemente, el diario puede llegar a su conocimiento; entonces, ya veremos...

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